Poesía fría

La dureza de los espejos no es imaginaria.
Autor: Jaime Fernández de Bobadilla

Los espejos son duros y fríos y no tienen alma.
No sufren las huellas del tiempo.
Devuelven la luz disminuida
y, por eso, oscurecen mensajes y olas.

No crean nada.
No son ventanas a una ciudad.
No son ojos de buey.
No tienen vida propia (los espejos);
ni se ocupan del fondo de las cosas.

No les importa la belleza.
No caminan.
No hablan.
No ven.
No sienten ira ni miedo ni enloquecen.
Sólo viven del brillo de los otros.

Nunca toman partido.
Nunca piden perdón.
Nunca lloran, pero son tristes.
Y si apagas la luz, no son nada.

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