El tacto de las esponjas

Amiga (de facebook) mía. Contesto. Soy más optimista que tu amigo Vicent. Los jóvenes se alimentan de ilusión, como siempre, es decir, la ilusión rejuvenece. Y el cerebro humano, merece un aplauso. Inacabable. Siete mil millones. Joder. ¡Menuda especie! Imperfecta. Es cierto. Pero escucha esa música. Lee esas páginas. Mira la rueca en ese cuadro. Esa voz. Unos con botas de hierro. Otros descalzos. Sí. Sobre raíles flotantes. Rocas y viaductos. Unos viven en túneles o en vías muertas. Otros, a trecientos kilómetros por hora. Máquinas de romper tiempo. Dueños de paralelos oblícuos que se cruzan. Puede acabar todo. Claro. Vivimos gracias a las algas que limpian la atmósfera y vuelcan carbonatos en el fondo del océano. Un día, se nos acabará la suerte y se irá todo a la mierda pero, hemos llegado lejos. Digo. A pesar de todo. No esperarías que la cosa iba a durar siempre. Hemos llegado hasta aquí. No está mal teniendo en cuenta que venimos de cuatro moléculas de carbono jugando al escondite. Casi diría que no hay que tomárse la vida tan en serio, salvo cuando no hay más remedio. No sé. Si no sobrevivimos, algo vendrá. Del mar. Como siempre. Yo soy optimista. Más cuando me quito los guantes de buceo y noto el tacto, casi humano de las esponjas marinas.

Una respuesta a “El tacto de las esponjas

  1. Nos tomamos demasiado en serio a nosotros mismos …. yo también soy optimista.
    Me ha encantado tu razonamiento, y me han entrado unas enormes ganas de tocar una esponja marina jajajajaja
    Un saludo

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