Cosas de ser médico que merecen la pena

Hoy he recibido por correo un libro muy bien editado con fotos en color, escrito por una paciente de 82 años, cuyo nombre no revelaré. Me prometió que me lo enviaría y ha cumplido su promesa. La dedicatoria está escrita con la letra temblorosa de una persona mayor y dice sencillamente: “Para el Dr. Fernández de Bobadilla, mi cardiólogo. Gracias”. Me ha emocionado saber que me ha enviado uno de los dos ejemplares que le quedan de la obra que publicó para dejar un recuerdo a su familia y amigos.

Me tomo la libertad de reproducir un párrafo de la introducción “No pretendo hacer una biografía, pero sí una breve reseña de mí, a modo de presentación, aunque creo que no hace falta porque a los que va destinado este libro ya me conocen. A mis ochenta años, tengo acumulados tantos deseos insatisfechos, que no quiero morir sin dejar cumplido algo de ellos, por lo que el objetivo del mismo es dejaros un recuerdo para vosotros”.

El libro contiene reflexiones y poemas hondos y bien escritos y fotos de los cuadros magníficos de una artista.

Prometí que le contestaría con un libro y eso he hecho. Lo he dedicado “A mi paciente y ahora también amiga, después de regalarme un libro reservado a sus amigos”

Esta es una de las cosas de ser médico que merece la pena: recibir inesperadamente un fogonazo de gratitud que ilumina el día.

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