¡Feliz Año 2011!

Autor: Jaime Fernández de Bobadilla

El tiempo se pone de etiqueta
y deja
todas sus preguntas en el aire
y la noche estrena color
con los labios pintados.
Vivir, vivir, vivir…
el tiempo posible,
el que sea.

Acaba el año y hoy,
el tiempo está ocupado
desbridando constelaciones,
desanudando corbatas y espejismos
de millones de almas transparentes.

Lloviendo a cántaros sobre setos geométricos
que hacen alarde
de perfección y espacio.

Hoy el tiempo se pone
su smoking lunar
y viste pajarita y camisa almidonada
y pisa
con zapatos brillantes de charol
la hierba cortada con esmero
de jardines propios
y ajenos.

Hoy hay estelas de vino y rosas
y corazones de oferta
en cada garito humeante;
Abrazos gratis,
marea baja,
inundaciones.

El tiempo se ha puesto
de punta en blanco
y también está
cuajado de estrellas
porque vamos a ser
nuevos,
otra vez,
(intactos)
y a tener con o sin
el vestido
de noche
un nuevo corazón.

Sí,
hoy el tiempo ha borrado
su sonrisa implacable
para ser virgen
por doce monedas
en el minuto uno,
es decir,
de nuevo
después de la duodécima campanada
todo, será
nuevo.

Y sí,
hoy lo creo
de verdad.
Hoy ese mismo tiempo canalla,
que tantas veces
nos deja exhaustos
ha sellado,
condescendiente de sombras,
las manos cóncavas
con besos de argamasa y sangre
y nos espera
envuelto
en papel de celofán.

Navegaremos calles.
Cometeremos
los mismos errores que ya no lo serán
y otros distintos.
Amaremos sin ojos.
Acunaremos cuerpos con brazos de carne
y hueso.
Tendremos días
a estrenar.
Algunos brillarán enloquecidos
con fogonazos alegres
Abriremos puertas
que debían permanecer
cerradas.
Alimentaremos costumbres
y sorpresas.

Y tú tendrás momentos
que ni siquiera imaginas.

Viajaremos sin brújula y sin fronteras
sin el umbral numérico de los siglos redondos,
un poco hacia la nada
y hacia todo.
En los días por venir
saldremos a la calle
con el albornoz puesto
y el pelo mojado
a bajo cero,
bajo el sol de invierno de Año Nuevo.

Seremos felices.
Sí.
Seguro.
Mucho.

Cuando menos lo esperes
tendrás
un relámpago
Un “gracias por salvarme
la vida”
o
“te quiero
muchísimo”
o
“dame un abrazo,
amigo”.

Tendrás, seguro, un día de esos que revientan de luz
sin decorados
ni trampa ni cartón.

Sí.

Dicen que habrá otros
de color más negro
pero yo sé que no:
ni pienso en ellos.
Hoy no.

Hoy no porque el tiempo ha prometido
que va a ser bueno
y se ha puesto pajarita
y traje largo.

Y me ha dicho que harás
todo eso que quieres
y creías
que no ibas a hacer nunca.

Ha jurado que
moldearás los días
como si fueran arcilla.

Tienes tiempo nuevo,
sí.
Tienes horizontes
sin estela
ni atardecer.

Tienes la rabia
que es esperanza y no ira.
Y ese hambre loca
y la ilusión de estar vivo
bajo el cielo rojo y redondo
que tiende su alfombra
al día que empieza
con todo
a estrenar.
Como si hubieras nacido
ayer.

Así que levántate.
Sí, tú
Al futuro inmediato
(el único)
Busca esa felicidad
que juega al escondite
detrás de esos ojos
o esos
o esos
de mirada grande y azul
o verde
o negra de noche mora
o curva y brillante
detrás de esa sonrisa
y esa boca
y esos buenos días que aún saben a noche.

Sin ningún propósito más
que ser,
seguir adelante
con todo lo que tienes
que es tanto.

Respira
el primer aire
del año, que empieza soleado de invierno
un aire tan frío
que raspa la garganta
y grita en tus pulmones
que estás vivo.

Estás vivo,

y el tiempo es tuyo.

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